viernes, 10 de agosto de 2018

RELIGIÓN Y LA DISCRIMINACIÓN HACIA LA MUJER Y "LO FEMENINO".



La discriminación de la mujer es un problema que afecta todas las áreas de la existencia humana, es por ello que he decido abordar el tema desde la perspectiva de una de las instituciones más importantes en la vida del humano: la religión.

Es bien sabido que las actitudes y comportamiento de todo individuo se ven indudablemente influenciadas por sus creencias, y que estas a su vez están en gran parte definidas por las creencias dogmáticas que se poseen, siendo estas la mayoría de las veces “irrefutables”, transmitidas de una generación a otra e instancias que ejercen control. Quisiera hacer hincapié en este último aspecto, para lo cual es importante tener en cuenta lo que Foucalt pensaba al respecto:
“El poder es una acción sobre las acciones de los otros, sean éstas acciones presentes, eventuales o futuras(…)es una relación en la cual unos guían y conducen las acciones de otros, es decir que el poder no sólo reprime, sino también induce, seduce, facilita, dificulta, amplía, limita y hasta puede prohibir[i]…”

Y que mejor ejemplo de lo que decía Foucalt que la fe dogmática, creada (como institución religiosa) con el objeto de guiar y conducir las acciones de la humanidad, prohibiendo gran cantidad de prácticas aparentemente “perjudiciales” para el desarrollo de los individuos en sociedad, siendo el papel de la mujer el más impedido en la mayoría de los casos. Además, la religión es  la principal y perfecta instancia de poder, ya que prevé el control de las acciones tanto presentes, como eventuales y futuras.

            Antes de entrar de lleno al análisis de las posiciones filosóficas de las principales religiones actuales respecto de la mujer, me parece importante realizar una pequeña reseña histórica de lo transmitido por las religiones de las culturas más influyentes de todos los tiempos, y que sin duda, siguen siendo base de casi toda creencia dogmática actual.

            Los egipcios, a pesar de que tomaron buena parte de sus mitos y leyendas de cultos paganos aún más antiguos, son, por decirlo de alguna manera, la primera cultura en establecer la religión como institución dominante y controladora del pueblo (o por lo menos la primera documentada científicamente). La mujer ocupaba un puesto activo tanto en sus ritos como en su mitología. Es así como nos encontramos a una Isis venerada a lo largo de todo el valle del Nilo por su fuerza para curar el mal, una Hathor diosa del amor, de la alegría, la danza y las artes musicales, y otras muchas diosas como Sejmet, Bastet, Heket, Neftis, entre otras, que regularmente se encontraban repletas de cualidades, pero que sin embargo en muchas ocasiones hacían las veces de complemento a los poderes de los dioses varones. Estas mismas características divinas eran transferidas a la existencia terrenal, pero a diferencia de otras culturas posteriores, en la egipcia, las mujeres podían ocupar altos cargos religiosos como el de sacerdotisa, bailarinas o cantantes del templo. Hay que tener presente también, que la figura del Faraón era considerada como la de una encarnación divina, y que existe registro de por lo menos tres Faraonas del imperio egipcio (Sebeknefrura, Hatshepsunt, Tausret y la misma Cleopatra, que dicho sea de paso, aparecieron en las dinastías más sobresalientes del antiguo Egipto), no obstante con el correr de los años y la desvalorización de la mujer por otros imperios, se ocultó información que confirmara el empoderamiento de algunas de dichas reinas (por ejemplo, el reinado de Hatchepsunt fue “transmitido” al de su sucesor Tutmes III)[ii].

            En el imperio Griego, famoso por sus amplias tradiciones y mitos religiosos posteriormente heredados casi íntegros a los Romanos, en los que podemos encontrar también una buena cantidad de diosas, que a diferencia de las egipcias, son modelos más acabados que reflejan los roles de la mujer actual, es decir, sus cualidades son muy relacionadas a “características” desde entonces consideradas como femeninas, como la castidad (Artemisa), la belleza y el amor (Afrodita), la fecundidad (Démeter), e incluso las virtudes domésticas (Hestia). Sin embargo, otras deidades y creaciones mitológicas greco-romanas poseen rasgos negativos como venganza (Némesis), castigo (Furias o Erinias), sexualidad insaciable (Ninfas), protectoras del infierno (Parcas), y las famosas monstruos que convertían en piedra a quienes las miraban (Gorgonas, 3 hermanas entre las que se encontraba Medusa). En estos imperios la mujer era considerada inferior al hombre, por lo que no ocupaba ningún cargo religioso, de hecho algunos historiadores dicen que solo salían de sus hogares para traer agua o visitar otra mujer, y estaba sometida a su padre y posteriormente a su marido. [iii]

            Es justo el Imperio Greco-Romano, el de mayor duración y extensión a través de la historia, el que se encarga de propagar la discriminación a la mujer, influenciado en gran medida por la de-construcción[iv] dogmática realizada por algunos de ellos (muy probablemente hombres) y para beneficio de ellos.

            Con el paso de los años, y tras la aparición de la cristiandad como nueva ideología de vida, la postura social de la mujer se ha mantenido casi constante, variando apenas en los últimos años. Sin embargo, dado que las religiones son más variadas en oriente, la discriminación de género también se torna bastante diferente, por no decir extrema.

            El hinduismo, en las leyes de Manú (texto importante de la ley hindú y de la sociedad antigua de la India), exhorta a la mujer a mantenerse permanentemente dependiente de otros: Durante su infancia, una mujer tiene que depender de su padre; durante su juventud, de su marido; si ha muerto su marido, de sus hijos; si no tiene hijos, de los parientes próximos de su marido y, en su defecto, de los de su padre; si no tiene parientes paternos, del soberano; una mujer no debe nunca de gobernarse a su antojo.[v]

Otra religión ampliamente extendida en oriente es el Islam, que comparte junto con el Judaísmo y la Cristiandad cinco apartados o libros, conocidos como Pentateuco (Génesis, Éxodo, Levítico, Deuteronomio y, lo que en resumidas cuentas, los lleva a compartir la esencia de un mismo Dios, ya sea que se le llame Yahvé, Jehová, o Allah. Sin embargo, el Islam ha sido ampliamente criticado por su discriminación en contra de las mujeres, cuestión que aparentemente ha sido desviada de sus enseñanzas fundamentales, en las que se muestran a hombres y mujeres como iguales ante su Dios Todopoderoso Allah. Basta, citar un apartado del Corán (Escrituras sagradas de los musulmanes) para darnos cuenta de ello:

“Dios ha preparado perdón y magnífica recompensa para los musulmanes y las musulmanas, los creyentes y las creyentes, los devotos y las devotas, los sinceros y las sinceras, los pacientes y las pacientes, los humildes y las humildes, los que y las que dan limosna, los que y las que ayunan, los castos y las castas, los que y las que recuerdan mucho a Dios". (Sura 33, Aya 35)[vi]
“Nunca despreciaré el trabajo de quien obre de vosotros, sea hombre o mujer, ya que lo uno es de lo otro”. (Corán 3:195)5

No obstante, es fácilmente observable en las musulmanas un comportamiento exageradamente “disciplinado”, que se hace evidente desde el portar el velo o Hijab, hasta su sumisión a la modestia, y que los hombres pertenecientes al Islam (e incluso algunas mujeres) justifican alegando obediencia a un Dios supremo y sus sagradas reglas, mostradas increíblemente en uno de sus pasajes:
“Y diles a las mujeres creyentes que bajen su mirada (de ver cosas prohibidas) y que protegen sus partes privadas (de actos sexuales ilícitos) y que no muestren su belleza mas que lo que tiene que verse, y que sus velos cubran su rostro”. (Corán 24:31) 6

Las religiones de la cristiandad (llamadas así por ser seguidoras de las enseñanzas de Jesús, supuesto hijo del Dios Yahvé o Jehová) son diferentes solo en cuanto a la forma en que interpretan sus Sagradas Escrituras (la Biblia[vii] y [viii]), aunque en esencia, las enseñanzas deberían ser las mismas. Sin embargo, la balanza del poder se inclina de sobremanera hacia los hombres en la Biblia, induciéndolos incluso, a la discriminación hacia la mujer:

“A la mujer dijo (Dios): ”. (Génesis 3:16)
Dios a Moisés: “En caso de que una mujer conciba descendencia y en efecto dé a luz un varón, tiene que ser inmunda siete días; como en los días de la impureza cuando está menstruando será inmunda…No debe tocar ninguna cosa santa, y no debe entrar en el lugar santo hasta que se cumplan los días de su purificación…si da a luz una niña, entonces tiene que ser inmunda catorce días…”(Levítico 12:1-5)

Los cristianos defienden sus posturas mencionando que las enseñanzas de Jesús vinieron a modificar, las ideas antiguas respecto de la mujer (como las anteriormente citadas), sin embargo, también en el Nuevo Testamento podemos encontrar gran cantidad de referencias al respecto:
“Como en todas las congregaciones de los santos, las mujeres guarden silencio en las congregaciones, porque no se permite que hablen, sino que estén en sujeción, tal como dice la Ley. Pues, si quieren aprender algo, interroguen a sus propios esposos en casa, porque es vergonzoso que una mujer hable en la congregación.” (1 Corintios 14:33-35)

“…Adán no fue engañado, sino que la mujer fue cabalmente engañada y llegó a estar en transgresión.” (1 Timoteo 2:14)

“La cabeza de todo varón es el Cristo; a su vez, la cabeza de la mujer es el varón; a su vez, la cabeza del Cristo es Dios” (1 Corintios 11:3)

Aunque el pensamiento en realidad evolucionó, no fue lo suficiente para dar la misma igualdad de derechos a ambos géneros, y ello puede ser notado en casi todas las hermandades cristianas existentes alrededor del mundo. Así, por ejemplo, los cargos importantes de los Testigos de Jehová son ocupados única y exclusivamente por hombres, de hecho, son estos los únicos que tienen permitido dar discursos frente a su congregación[ix]; las mujeres pentecosteses no deben portar ningún tipo de joyería (excepto reloj) ni maquillajes; y claro, no existen mujeres obispos o papisas en la iglesia católica, de hecho, es indebido que una mujer oficie una misa o porte en sus manos el símbolo principal de dicha religión: el santísimo.

Para casi todo cristiano (y cristiana) tradicionalista, es justo el versículo de la Biblia citado anteriormente (1 Corintios 11:3) el que da la pauta para la defensa de su postura “no racial” según ellos: Salvo Dios, todos se someten a una autoridad superior, incluso Jesús, por tanto, el hecho de que la Biblia encargue al hombre la dirección de la congregación y la familia no rebaja a la mujer, pues ambas instituciones requieren que él y ella cumplan sus respectivas funciones con amor y consideración, según dicen.

Sin embargo, tal como hemos visto, los libros bíblicos del Nuevo Testamento debatidos no solo en este ensayo, sino en todo discurso a favor de la igualdad de género, no son los Evangelios que narran las verdaderas enseñanzas de Jesús, sino libros escritos por el posteriormente llamado apóstol suyo: Pablo, quien, dicho sea de paso, nunca convivió en forma directa con Jesús, sino más bien, era uno de sus principales perseguidores.

Tanto los textos canónicos como los apócrifos que narran las historias de Jesús en vida, hacen mención en varias ocasiones del respeto, admiración y afecto que él sentía para con las mujeres, llegando a suponerse incluso, que su discípulo consentido era mujer (la llamada María Magdalena en la Iglesia Católica), a la cual pedía se le tuviera trato especial por parte de los demás discípulos. La misma madre de Jesús, María, juega un papel relevante en la descripción de la historia de este, y aunque existe confusión en la interpretación de las últimas horas de su vida, casi todas las traducciones de la Biblia coinciden en que, antes de morir, encomienda su madre a Juan, pero también lo hace de forma contraria, lo que muestra nuevamente la igualdad de condiciones de género que Jesús profesó a lo largo de toda su peregrinación:

“Entonces Jesús, al ver a su madre y al discípulo a quien él amaba, de pie allí cerca, dijo a su madre: . Entonces dijo al discípulo: <¡Ahí está tu madre!>”.

Sin la intención de poner en tela de duda la existencia de uno o varios Dioses, me atrevo a decir que quizá no sea la invención de las Escrituras Sagradas las culpables de la discriminación femenina en sí (aunque es claro que en parte, para ello fueron hechas, y para la dominación del pueblo en general), sino la dependencia que el humano muestra respecto de ellas, y referente a la necesidad de mantenernos controlados o dominados en todo momento, aunque sea por una entidad creada por uno mismo.

En conclusión, tanto en el cristianismo, como en casi todas las otras religiones revisadas a lo largo del presente ensayo, la sumisión, y por tanto discriminación de la mujer, es una dominación aceptada, tal como Bourdieu menciona en su post-scriptum sobre la dominación y el amor, llevándome a deducir que:

“La discriminación de la mujer en la religión es muestra del amor y la obediencia incondicional de ésta hacia su Dios, y pretexto perfecto del hombre para mantenerla dominada.”

[i] García Canal, Ma. Inés, 2001, “Foucalt y el poder”: México, DF: UAM Xochimilco.
[ii] Beltrán del Alizal, M, 1979, “El antiguo Egipto”, Barcelona: Bruguera.
[iii] “Mitología griega y romana - Divinidades y creaciones mitológicas”, tomado de http://www.apocatastasis.com/mitologia-griega-romana.php, Consultado por última vez el 13 de Octubre de 2007.
[iv] Bourdieu, Pierre, 2000, “La dominación masculina”, Barcelona: Ed. Anagrama.
[v] Borrás, Eduardo, 1945, “Leyes de Manú : instituciones religiosas y civiles de la India”, Buenos Aires: Schapire
[vi] “El Sagrado Corán”, citado en http://www.islamenlinea.com/lamujer/mujer2.html, Consultado por última vez el 10 de octubre de 2007.
[vii] “Traducción al nuevo mundo de las Santas Escrituras”, 1987,  New York, USA: Watchtower Bilble and tract society of New Cork, Inc
[viii] Versión de de Reina, Casiodoro, 1569, Revisada por Cipriano de Valera, 1602, “La Santa Biblia”, Corea: Sociedades Bíblicas Unidas. Última revisión en 1960, impreso en 2001
[ix] Web Site de los Testigos de Jehová: http://www.watchtower.org/  Consultado por última vez el 14 de octubre de 2007

Por: Enrique Viveros Grimaldo


martes, 7 de agosto de 2018

BRUTAL DISCRIMINACIÓN EN LA BIBLIA EN CONTRA DE LAS MUJERES.




Los dirigentes cristianos proclaman que la Biblia es la "palabra de Dios", de manera que esta "palabra" es la que debe ser-virles de guía a la hora de establecer sus valores morales y reli-giosos, y los que de algún modo se relacionen con éstos.

En este sentido, por ejemplo, cuando se está hablando de lo denigrante que es para la mujer el uso del "burka", que oculta por completo su cuerpo y su rostro, lo cual es un modo simbólico de expresar la anulación de su personalidad, procuran silenciar que algo parecido a esto es lo que predicaba Pablo de Tarso en sus epístolas, incluidas en la Biblia, y debiendo, por ello, ser aceptadas como inspiradas por el "Espíritu Santo" al igual que los demás contenidos afirman-do que la mujer debía llevar sobre su cabeza una señal de sumi-sión al varón.

La visión denigrante de la mujer en  la Biblia tiene las siguientes características:
1) En primer lugar, uno de los prejuicios míticos que más negativamente parecen haber influido en el tradicional menos-precio bíblico hacia la mujer es el que aparece en Génesis y en otros pasajes dispersos de la Biblia, según el cual

"Por la mujer comenzó el pecado, por culpa de ella morimos todos"[1].

Si acaso, la humanidad podría haber heredado las consecuencias de la culpa de Eva, a pesar de que en teoría, el poder de Yahvé habría podido evitar esa herencia, pues nadie tiene por qué cargar con el castigo ni con las consecuencias negativas de las acciones que otro haya realizado.

Así que, para bien o para mal, el ser humano sería un juguete en manos de ese dios, único responsable de todo, y nadie más sería responsable de nada, ni el hombre ni la mujer, ni la serpiente.
Pero evidentemente quien escribió el Génesis vivía inmerso en una cultura machista –como casi todas- y, por eso, a fin de explicar los numerosos males que rodeaban la vida humana, se inventó el mito del "pecado original", considerando a Eva como la culpable de todos los males.

2) En segundo lugar, hay que hacer referencia al protagonismo casi absoluto que se concede el varón frente a la mujer. Este protagonismo se muestra cuando al hablar de Dios se dice que es "Padre" y no "Madre", "Hijo" y no "Hija", y "Espíritu Santo", teórico padre de Jesús y, por lo tanto, varón y no mujer. Dios creó a Adán como rey de la creación, y a Eva, formada a partir de una costilla de Adán, para que Adán tuviera una ayuda[2]La mujer fue quien introdujo el pecado en el mundo y, por ello, entre otros castigos, Dios la condenó a ser dominada por el varón[3]lo cual es una forma "religiosa" de justificar las diversas formas del machismo judeo-cristiano previamente existentes; los hijos de Adán y Eva, cuyos nombres se mencionan en la Biblia sólo son los de Caín, Abel y Seth, de manera que no se menciona para nada los de las hijas a las que debieron de unirse Caín y Seth para tener descendencia.

Los personajes femeninos de la Biblia casi siempre tienen un papel secundario, a pesar de la excepción de María, la madre de Jesús, a la cual ni siquiera en los evangelios se le dio ninguna relevancia sino todo lo contrario, hasta el punto de que en determinado momento en que María y sus otros hijos habían ido a esperar a Jesús y sus discí-pulos le pasaron el aviso, éste contestó simplemente que su madre y sus hermanos eran quienes cumplían la palabra de Dios. Por su parte, Pablo de Tarso, auténtico fundador del cristianismo, no menciona a María ni una sola vez. Fue más adelante cuando los dirigentes de la Iglesia Católica descubrieron que la exaltación de María como madre de Dios podía ser muy rentable para su nego-cio, como de hecho lo ha sido.

3) De acuerdo con aquella primera valoración negativa de la mujer tal como aparece en el Génesis, pero de manera incompa-rablemente más acentuada en Eclesiastés, ¡palabra de Dios!, se dice:
-"He hallado que la mujer es más amarga que la muerte, porque ella es como una red, su corazón como un lazo y sus brazos como cadenas. El que agrada a Dios se libra de ella, más el pecador cae en su trampa"[4];

-"Por más que busqué no encontré; entre mil se puede encontrar un hombre cabal, pero mujer cabal, ni una entre todas"[5].

Un planteamiento similar aparece en Eclesiástico, otro libro de la Biblia en el que se ponen en paralelo la mujer y el pecado:

-"Toda maldad es poca junto a la de la mujer; ¡caiga sobre ella la suerte del pecador!"[6].
-"Por la mujer comenzó el pecado, por culpa de ella morimos todos"[7]
-"Vale más maldad de hombre que bondad de mujer"[8].

Y en Zacarías la mujer es presentada como la maldad personifi-cada:
"El hombre que hablaba conmigo se adelantó y me dijo:
-Levanta tu vista y mira lo que aparece ahora.
Pregunté:
-¿Qué es?
Me respondió:
-Una cuba, y representa la maldad de toda esta tierra.
Entonces se levantó la tapa redonda de plomo y vi una mujer sentada dentro de la cuba. El ángel me dijo:
-Es la maldad"[9].

Este punto de vista, compartido por estos tres libros de la Biblia, se encuentra en la misma línea que el del Génesis, donde, como se ha indicado en otro momento, Eva, como representante de la mujer, es castigada por Dios a quedar sometida al varón por haber sido la responsable principal de la desobediencia a Dios. Sin embargo, en estos últimos libros, ¡inspirados por el "Espíritu San-to"!, es donde la mujer es tratada de la forma más denigrante ima-ginable, pues llegar a decir que "la mujer es más amarga que la muerte" o que "vale más maldad de hombre que bondad de mujer" o, en definitiva, que "la mujer […] es la maldad", y defender de manera implícita pero inequívoca que estas doctrinas forman parte de "la palabra de Dios".

En resumidas cuentas, quien defienda que la Biblia es la palabra de Dios deberá defender igualmente que la mujer es la maldad, mientras que quien niegue que la mujer sea la maldad estará negando al mismo tiempo que la Biblia sea la palabra de Dios.

4) Por otra parte, el machismo bíblico se muestra igualmente en el hecho de que todos los nombres de ángeles que aparecen en ella son nombres de varón: Miguel, Rafael, Gabriel; el propio "Príncipe de las Tinieblas" se muestra como varón: "Satanás", y también el de algún otro demonio, como "Asmodeo". Casi todos los nombres relevantes de la Biblia son de varón, como Adán, Caín, Abel, Seth, Noé, Sem, Cam, Jafet, Abraham, Isaac, Esaú, Jacob, los hijos de Jacob: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Dan, Neftalí, Gad, Aser, Isacar, Zabulón, José y Benjamín (y sólo al final una hija llamada Dina, a la que se menciona en muy pocas ocasiones); Moisés, Aarón, Josué, Gedeón, Sansón, Elí, Samuel, Saúl, David, Salomón, Roboam Isaías, Jeremías, Ezequiel, Tobías, Daniel, Job, Pedro, Andrés, Santiago, Juan, Tomás, Bartolomé, Felipe, Judas, Mateo, Matías, Marcos, Lucas, Pablo…, y apenas alguno de mujer, que casi siempre juega un papel secundario o relevante por sus dotes de seducción o de traición, como Judith respecto a Holofer-nes[10]Dalila respecto a Sansón[11]o María Magdalena, poseída por siete demonios.

Con ocasión del mítico "diluvio universal", ni siquiera se menciona el nombre de la mujer ni el de las nueras de Noé, que fueron quienes se habrían salvado, junto con el propio Noé y sus hijos Sem, Cam y Jafet, para que la humanidad volviese a multiplicarse, lo cual demuestra evidentemente la escasísima importancia que se concede a la mujer, a pesar de que sin ella la continuidad de la especie humana habría sido un milagro especialmente digno de reseñar.

Resulta igualmente curioso y significativo –aunque más anecdótico- que en el Antiguo Testamento la mujer quede ninguneada hasta el punto de que, cuando se enumera la lista de los hijos de cualquier personaje, casi todos los nombres sean de varón y apenas alguno de mujer, como si éstas no hubieran nacido o como muestra de una consideración tan anecdótica de su existencia que fuera irrelevante incluso mencionarla. Esto sucede por lo que se refiere a la práctica totalidad de las largas líneas genealógicas que aparecen en la Biblia, donde o bien no se nombra la existencia de las hijas de estos personajes o bien sólo se dice que "también tuvieron hijas", pero sin nombrarlas o incluso hablando de un número de hijas muy sospechosamente inferior respecto al de hijos.

5) La actitud degradante respecto a la mujer se muestra igualmente de un modo a la vez machista y humillante para la mujer cuando en Génesis se habla de los varones como "hijos de Dios" y de las mujeres como "hijas de los hombres", lo cual, por cierto, no es ni mucho menos una simple e inocente cuestión de nombres. Se dice en efecto en Génesis:

"Cuando los hombres empezaron a multiplicarse en la tierra y les nacieron hijas, los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas y tomaron para sí como mujeres las que más les gustaron"[12].

A la vez, se deja claro que la mujer tiene el valor de una simple cosa, en cuanto se "toma" o se "compra" por parte del varón, de manera que ésta no es libre para decidir sobre su propia vida. Y así, cuando se dice en Génesis con la mayor naturalidad del mundo que los hombres "tomaron para sí" las mujeres que más les gustaron, se está afirmando que las raptaron o cogieron como si fueran simples objetos, sin tener para nada en cuenta su opinión o su voluntad.

6) En esta misma línea de degradación de la mujer hay que señalar el hecho de que la poligamia y la posesión de concubinas y de esclavas aparece de un modo absolutamente natural en la sociedad israelita, según se presenta en la Biblia, donde la mayoría de sus personajes relevantes tuvieron varias esposas, concubinas y esclavas[13]  De hecho en Deuteronomio no se maldice ni critica a quien es polígamo sino a aquel hijo que se acueste con alguna de las mujeres de su padre, lo cual representa una manera bien clara y explícita de afirmar los derechos del padre sobre sus mujeres:
-"Nadie se acostará con una de las mujeres de su padre"[14].

-"¡Maldito quien se acueste con una de las mujeres de su padre, porque viola los derechos de su padre!"[15].

De nuevo nos encontramos aquí, por cierto, con una contra-dicción bíblica, pues, si en aquellos tiempos la poligamia era una institución familiar aceptada por el dios judeo-cristiano, en cuanto así lo comunicó a quien reveló su palabra [?], es una contradicción respecto a dicha inspiración divina que en la actualidad el catolicismo  rechace la poligamia, mientras que, si se acepta la relación monogámica como forma exclusiva de unión entre varón y mujer, en tal caso se estará censurando al propio dios de Israel cuando consideró que la poligamia era una relación perfectamente válida.
Son muchos los personajes relevantes mencionados en la Biblia que tuvieron varias mujeres. Así, acerca de Roboam, hijo de Salomón, dice la Biblia:

"Sus mujeres fueron dieciocho y sesenta las concubinas"[16].
Acerca de Gedeón se dice igualmente:
"tuvo setenta hijos, porque fueron muchas sus mujeres. También su concubina, que vivía en Siquem, le dio un hijo al que llamó Abimélec"[17].
Pero de todos ellos quien destacó de manera extraordinaria sobre los demás fue el rey Salomón, de quien se dice en la Biblia que tuvo ¡setecientas esposas y trescientas concubinas!:
"El rey Salomón se enamoró de muchas mujeres extranjeras, además de la hija de faraón; mujeres moabitas, amonitas, adomitas, sidonias, e hititas, respecto a las cuales el Señor había ordenado a los israelitas: "No os unáis con ellas en matrimonio, porque inclinarán vuestro corazón hacia sus dioses". Sin embargo, Salomón se enamoró locamente de ellas, y tuvo setecientas esposas con rango real, y trescientas concubinas. Ellas lo pervirtieron y cuando se hizo viejo desviaron hacia otros dioses su corazón, que ya no perteneció al Señor, como el de su padre David. Dio culto a Astarté, diosa de los sidonios, y a Moloc, el ídolo de los amonitas […] Otro tanto hizo para los dioses de todas sus mujeres extranjeras, que quemaban en ellos [= en los altares] perfumes y ofrecían sacrificios a sus dioses"[18].

El autor del libro 1 Reyes no critica en ningún caso que Salomón tuviera tantas mujeres y tantas concubinas. Lo que critica es que, como sus mujeres eran extrajeras, es decir, no israelitas, podían ejercer sobre él una influencia negativa que le alejase de su dios y le llevase a adorar a los dioses de sus mujeres, que es lo que sucedió especialmente en los últimos años de su vida, y, por eso, se dice que Salomón "no fue tan fiel [a Dios] como su padre David"[19], pues, "cuando se hizo viejo [estas esposas y concubinas] desviaron hacia otros dioses su corazón, que ya no perteneció al Señor"[20].
Lo que es evidente es que este alejamiento respecto a Yahvé para adorar a otros dioses le habría costado la vida en el caso de que no hubiera sido rey sino sólo un hombre cualquiera, pues la adoración a otros dioses era un delito que se pagaba con la vida, tal como consta en diversos pasajes bíblicos, como en Deuteronomio, donde se dice:

"Si oyes decir que en alguna de las ciudades que el Señor tu Dios te da para que habites en ellas surgen hombres perversos, que intentan seducir a sus conciudadanos para que den culto a otros dioses desconocidos para vosotros, examinarás el caso, preguntarás y te informarás bien. Si se confirma el rumor y se prueba que tal abominación se ha cometido en medio de ti, pasarás a espada a los habitantes de toda aquella ciudad, y la consagrarás al exterminio con todo lo que haya en ella, incluido su ganado, que también pasarás a espada"[21].

Parece claro que el autor de 1 Reyes, de manera hipócrita o por puro interés, no quiso o, mejor, no se atrevió a criticar duramente al rey Salomón y se conformó con decir que "no fue tan fiel a Dios como su padre David", a pesar de que, de acuerdo con la norma de Deuteronomio, los sacerdotes debían haberlo denunciado y haber exigido su condena a muerte aplicando la supuesta ley de Yahvé. Pero, como en aquellos momentos Salomón era quien detentaba el poder, los sacerdotes, con la astucia que les ha caracterizado en todo momento, no atreviéndose a enfrentarse con él quitaron importancia al hecho de que hubiese adorado, poco más o menos, a setecientos dioses, mereciendo por ello las mismas penas de muerte, de acuerdo con la ley correspondiente.

Por su parte, Abías "tuvo catorce mujeres, veintidós hijos y dieciséis hijas"[22]. ¡Y fue el mismo sacerdote Yoyadá quien proporcionó dos esposas a Joás igual que si le hubiera regalado dos borregos!:

"Joás agradó con su conducta al Señor mientras vivió el sacerdote Yoyadá, quien le proporcionó dos esposas de las que Joás tuvo hijos e hijas"[23].

Esta última referencia tiene el interés de poner nuevamente de manifiesto que la poligamia no fue vista de manera negativa por sí misma, ya que en este caso fue un sacerdote quien proporcionó dos esposas a Joás y, al parecer, lo hizo para premiarle por su conducta hacia Yahvé.

El inconveniente surge, como ya se ha dicho, cuando esas mujeres son extranjeras, como en el caso de las mujeres de Salomón, porque pueden introducir sus dioses y pervertir al israelita alejándolo de su dios, lo cual equivale a decir que a los sacerdotes lo que les preocupa especialmente es la competencia que las otras religiones y los otros dioses pueden suponer para su propio negocio.

En definitiva, a lo largo de sus diversos libros lo que predomina en la Biblia de forma clara y constante es esta valoración de la mujer como un simple objeto para comprar, vender, usar y tirar.
7) La mujer y el noveno y último mandamiento.- De hecho y en relación con lo anterior tiene especial interés aclarar que, a pesar de que el clero católico siga hablando del "decálogo" o de los diez mandamientos de Moisés, cualquiera que sepa leer puede comprobar que en la Biblia sólo aparecen ¡nueve mandamientos!, siendo el noveno y último:

"No codiciarás la casa de tu prójimo, ni su mujer, ni su siervo, ni su buey, ni su asno, ni nada de lo que le pertenezca"[24],

De manera que el mandamiento que actualmente se enumera como el noveno y penúltimo, "no desearás la mujer de tu prójimo", en la Biblia aparece sólo como una parte del noveno y último, que los dirigentes cristianos dividieron en dos a fin de enmascarar el hecho evidente de que a la mujer se la trata en la Biblia y en ese mismo pasaje relacionado con las tablas de Moisés, como una pertenencia o cosa o como un animal –un buey, un asno-. Y precisamente por este mismo motivo el noveno y último mandamiento no hace referencia a la mujer en exclusiva sino refiriéndose a ella como un objeto más del prójimo –igual que su casa o su buey-, que ha sido comprada a su padre, sin contar para nada con su consentimiento, y que podría ser codiciada por otro hombre. Y, por el contrario, no se habla en ningún caso del hombre como de un objeto que pueda ser codiciado ni comprado por la mujer, pues el varón no es un objeto que pueda ser codiciado ni la mujer podría tener ningún derecho a servirse de un varón.

Recordemos a este respecto que mientras los varones son hijos de Dios, las mujeres son hijas de los hombres y, al parecer, tal estatus confiere a los varones el derecho de poder ser dueños de mujeres, mientras que las mujeres deben someterse a los varones como esposas, como concubinas o como esclavas, al igual que pueden ser repudiadas por sus maridos por la simple razón de que hayan dejado de gustarles.

8) De acuerdo con esta cosificación de la mujer, ésta no es dueña de su propia vida sino que es objeto de compra y de venta:
Jacob compró a Raquel a su tío Labán a cambio de trabajar siete años para él[25]aunque éste le engañó y "por la noche […] tomó a su hija Lía y se la trajo a Jacob, y Jacob se unió a ella"[26].
Pero, como a Jacob le gustaba Raquel, se la volvió a pedir a su tío y éste le dijo:
"-…Termina la semana de bodas con ésta, y te daré también a la otra a cambio de otros siete años de servicio.

Así lo hizo Jacob; terminó la semana con la primera, y después Labán le dio por mujer también a su hija Raquel […] Jacob se unió también a Raquel y la amó más que a Lía; y estuvo al servicio de su tío otros siete años"[27].

Tiene interés observar cómo en este pasaje se muestra:
a) la propia cosificación de la mujer, cuya voluntad no cuenta en absoluto a la hora de que su padre tome la decisión de venderla a Jacob al margen de cuáles sean los sentimientos de ella;
b) la  ausencia de contrato matrimonial, pues, como la mujer es una simple posesión de su padre, el contrato no se hace con ella sino entre su padre y su futuro propietario, que es quien la compra a cambio de dinero o de otro bien, como, en este caso, el tiempo de trabajo –siete años- que Jacob acuerda con su tío.

9) Un complemento de esta infravaloración de la mujer fue el de la ley sobre el repudio o "divorcio" por el que el marido podía rechazar a su mujer siempre que encontrase un defecto en ella o que simplemente dejase de agradarle, mientras que la mujer en ningún caso podía repudiar al marido. Se dice en este sentido en Deuteronomio:
"Si un hombre se casa con una mujer, pero luego encuentra en ella algo indecente y deja de agradarle, le entregará por escrito un acta de divorcio y la echará de casa. Si después de salir de su casa ella se casa con otro, y también el segundo marido deja de amarla, le entrega por escrito el acta de divorcio y la echa de casa…"[28].

10) La mujer puede ser tomada o raptada con absoluta normalidad sin que su voluntad cuente para nada.

En efecto, como ya se ha dicho, en muchas ocasiones ni siquiera hay contrato matrimonial entre varón y mujer, sino sólo un contrato de compra, o un simple rapto, como sucede cuando los ancianos de la comunidad proponen que los benjaminitas rapten mujeres, pues no tenían y la tribu de Benjamín estaba a punto de desaparecer: En un primer momento la comunidad israelita envía tropas contra Yabés Galaad, cuyos habitantes también eran judíos, pero no habían subido a la asamblea del Señor. Y, como los israelitas habían "jurado solemnemente que quien no subiese a Mispá ante el Señor sería castigado con la muerte"[29], pasaron a cuchillo a todos sus habitantes menos a las muchachas vírgenes y se las dieron a los Benjaminitas[30]. A continuación los mismos Benjaminitas, aconsejados por el resto de Israel, raptaron más mujeres en Silón para quienes no tenían todavía:
"Entonces la asamblea [de Israel] envió doce mil hombres de los más valientes, con esta orden:
-Id y pasad a cuchillo a todos los habitantes de Yabés Galaad, incluidas mujeres y niños. Consagraréis al exterminio a todos los varones y a todas las mujeres casadas, pero dejaréis con vida a las vírgenes.
Así lo hicieron. Entre los habitantes de Galaad encontraron cuatrocientas vírgenes que no habían tenido relaciones con ningún hombre y las trajeron al campamento de Siló, en la tierra de Canaán. Luego, la asamblea envió mensajeros a los Benjaminitas […] para ofrecerles la paz. Los benjaminitas volvieron, y ellos les dieron las mujeres supervivientes de Yabés Galaad, pero no había bastantes para todos.

[…] Los ancianos de la comunidad se preguntaban:
-Las mujeres de la tribu de Benjamín han sido exterminadas. ¿Qué haremos para procurar mujeres a los que aún no las tienen? […]
Entonces decidieron esto:
-Está cerca la fiesta del Señor que se celebra todos los años en Siló […].
Y dieron este recado a los de Benjamín:
-Id y escondeos entre las viñas. Os quedáis observando, y cuando veáis que las jóvenes de Siló salen a bailar, salís de las viñas, os lleváis cada uno una muchacha de Siló y os volvéis a vuestra tierra […].
Los de Benjamín lo hicieron así y tomaron de entre las que bailaban aquellas que necesitaban; después volvieron cada uno a su heredad, reconstruyeron las ciudades y se establecieron en ellas"[31].

11) Es preferible la violación de las propias hijas antes que la ofensa a un invitado:
Otro ejemplo más de este desprecio tan absoluto a la mujer en la Biblia es el hecho de que, ante la opción de consentir o no la ofensa a un invitado, se opte por ofrecer a las propias hijas para ser violadas. Así sucede en Génesis, 19:6-8, donde Lot, para proteger a unos extranjeros que tenía alojados en su casa, dice a quienes querían violarlos:

"-Hermanos míos, os suplico que no cometáis tal maldad. Tengo dos hijas que no se han acostado con ningún hombre; os las voy a sacar fuera y haced con ellas lo que queráis, pero no hagáis nada a estos hombres que se han cobijado bajo mi techo"[32].

Algo muy similar se narra en Jueces, donde, al igual que en el caso anterior, la violación de mujeres no tiene la menor importancia en relación con la ofensa a un invitado. En este sentido se dice en defensa de un invitado:

"-No, hermanos míos, no hagáis, semejante crimen, por favor. Es mi huésped y os pido que no hagáis tal infamia. Aquí está mi hija, que es virgen; os la sacaré para que abuséis de ella y hagáis con ella lo que os plazca; pero no cometáis con este hombre semejante infamia"[33].

12) En las referencias genealógicas sólo cuenta la línea paterna y para nada la materna, hasta el punto de que, como ya se ha dicho en otro momento, para demostrar la filiación divina de Jesús el evangelio atribuido a Lucas se remonta por la línea genealógica de José hasta llegar a Adán, incurriendo en la contradicción de afirmar la paternidad de José respecto a Jesús cuando le interesa demostrar que Jesús era Hijo de Dios, pero negando tal paternidad cuando le interesa afirmar que María era "virgen" y que concibió por obra del "Espíritu Santo" y no por sus relaciones sexuales con José. Tal contradicción bíblica hubiera podido ser evitada si los evangelistas correspondientes hubiesen dicho que María quedó embarazada por obra del Espíritu Santo y porque, además, María era hija de Dios, tomando como base para este último argumento la línea genealógica materna de Jesús, que se habría remontado hasta Adán igual que la de José, pero con la ventaja de que, si José era un padre dudoso para quienes escribieron estos pasajes, María sí era madre indudable de Jesús.
Esta baja consideración de la mujer, referida a María en este caso, se muestra además en cuanto se considera a Jesús como "hombre" por ser hijo de María y sólo como "Hijo de Dios", según el evangelio atribuido a Lucas, que afirma tal doctrina, a partir de la enumeración de la genealogía paterna de Jesús, por ser hijo de José, cuya ascendencia se remontaría hasta Adán, el cual es considerado "hijo de Dios" por haber sido creado por él[34]-a pesar de haber escrito antes que el auténtico padre de Jesús no fue José sino el "Espíritu Santo"[35].

13) El papel secundario de la mujer en el Antiguo Testamento se muestra igualmente desde la perspectiva de su tasación económica, tal como aparece en Levítico, donde en relación con los sacrificios religiosos se valora al hombre –entre veinte y sesenta años- en quinientos gramos de plata, mientras que a la mujer se la valora en trescientos:
"El Señor dijo a Moisés:
-Di a los israelitas: Cuando alguien haga al Señor una promesa ofreciendo una persona, la estimación de su valor será la siguiente: el hombre entre veinte y sesenta años, quinientos gramos de plata […]; la mujer, trescientos; el joven entre cinco y veinte años, si es muchacho, doscientos gramos, y si es muchacha, cien; entre un mes y cinco años, si es niño, cincuenta gramos, y treinta gramos de plata si es niña; de sesenta años para arriba, el hombre, ciento cincuenta gramos y la mujer cincuenta"[36].
O sea, que eso de que ante el dios judeo-cristiano todos seamos iguales evidentemente sería una apreciación incorrecta, por lo menos por lo que se refiere a este dios, para quien, tratándose de hombre y mujer de edades similares, la mujer siempre vale menos que el varón, según estos escritos, supuestamente inspirados por el "Espíritu Santo", al margen de lo denigrante que resulta una tasación económica de seres humanos.

14) La continuación de este punto de vista tan degradante respecto a la mujer aparece nuevamente y de manera muy acusada en Pablo de Tarso, al afirmar:

"la cabeza de la mujer es el varón"[37], lo cual implica evidentemente la doctrina de que, en sí misma considerada, la mujer es un cuerpo sin cabeza. Y, justificando el uso del velo que oculta la cabeza de la mujer, afirma igualmente: "toda mujer que ora o habla en nombre de Dios con la cabeza descubierta, deshonra al marido, que es su cabeza"[38].

Defiende a continuación las ideas de la subordinación y sujeción de la mujer respecto al varón y del uso del velo como símbolo de tal sujeción afirmando:

"el varón no debe cubrirse la cabeza, porque es imagen y reflejo de la gloria de Dios. Pero la mujer es gloria del varón, pues no procede el varón de la mujer, sino la mujer del varón, ni fue creado el varón por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón. Por eso […] debe llevar la mujer sobre su cabeza una señal de sujeción"[39].

Esta misma idea tan discriminativa respecto a la mujer vuelve a aparecer no sólo en relación con el uso del velo sino también con la norma por la cual la mujer debe someterse al marido, hasta el punto de que se le prohíbe incluso que hable en público, de manera que, si desea saber algo, debe preguntarlo al marido, pero no durante la asamblea:

-"La mujer aprenda en silencio con plena sumisión. No consiento que la mujer enseñe ni domine al marido, sino que ha de estar en silencio. Pues primero fue formado Adán, y después Eva. Y no fue Adán el que se dejó engañar, sino la mujer que, seducida, incurrió en la transgresión"[40].
-"…que las mujeres guarden silencio en las reuniones; no les está, pues, permitido hablar, sino que deben mostrarse recatadas, como manda la ley. Y si quieren aprender algo, que pregunten en casa a sus maridos, pues no es decoroso que la mujer hable en la asamblea"[41].

Pablo de Tarso, que era especialmente astuto, comprendió que para que el cristianismo pudiera salir adelante y triunfar como religión, tanto entre los israelitas como en el Imperio Romano, debía procurar mantener una línea de pensamiento afín a la cultura en medio de la cual competía para ocupar un espacio, y, dado que el machismo era un aspecto dominante en la cultura de aquellos tiempos –al margen de que el propio Pablo de Tarso fuera igualmente machista o no- parece que muy posiblemente defendió esta absoluta subordinación de la mujer al varón por esos motivos tácticos mencionados.

Ahora bien, en cuanto las cartas de Pablo de Tarso forman parte de la Biblia cristiana, en esa medida quien crea que la Biblia representa la palabra del dios cristiano deberá considerar igualmente que la mujer debe estar sometida al marido, mientras que quien considere que la mujer tiene iguales derechos que el marido, si quiere ser coherente, no podrá aceptar que la Biblia  represente la palabra de dicho dios.

La jerarquía católica intentó posteriormente suavizar esta doctrina acerca de la mujer enalteciendo la figura de María.

Autor:
Antonio García Ninet

[1] Eclesiástico, 25:24. La cursiva es mía.
[2] Génesis, 2:20-22.
[3] Génesis, 3:16.
[4] Eclesiastés, 7:26.
[5] Eclesiastés, 7:28.
[6] Eclesiástico, 25:19.
[7] Eclesiástico, 25:24
[8] Eclesiástico, 42:14
[9] Zacarías, 5:5-8. La cursiva es mía.
[10] Judith, 12:1-13:16.
[11] Jueces, 16:4-22.
[12] Génesis, 6:1.
[13] 1 Reyes, 11:3.
[14] Deuteronomio, 23:1.
[15] Deuteronomio, 27:20.
[16] 2 Crónicas, 11: 21.
[17] Jueces, 8:30-31.
[18] 1 Reyes, 11:1-10.
[19] 1 Reyes, 11:6.
[20] 1 Reyes, 11:5.
[21] Deuteronomio, 13:13-16.
[22] 2 Crónicas, 13:20-2
1.
[23] 2 Crónicas, 24:2.
[24] Éxodo, 20:17. Reproduzco la lista de mandamientos tal como aparece en Éxodo a fin de que quien quiera comprobar cómo, en efecto, se trata de nueve mandamientos y no de diez. Se trata de los siguientes: [1] “No tendrás otros dioses fuera de mí. No te harás escultura, ni imagen alguna de nada de lo que hay arriba en el cielo, o aquí abajo en la tierra, o en el agua debajo de la tierra [...] [2] No tomarás en vano el nombre del Senor [...] [3] Acuérdate del sábado para santificarlo [...] [4] Honra a tu padre y a tu madre para que vivas muchos años en la tierra que el Señor tu Dios te va a dar. [5] No matarás. [6] No cometerás adulterio. [7] No robarás. [8] No darás falso testimonio contra tu prójimo. [9] No codiciarás la casa de tu prójimo, ni su mujer, ni su siervo, ni su buey, ni su asno, ni nada de lo que le pertenezca. Ese mismo número de mandamientos es el que aparece en Deuteronomio, 5:7-21, donde la exposición literal del noveno y último dice: “No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, su campo, su esclavo o su esclava, su buey o su asno, ni nada de lo que le pertenece”.
[25] Génesis, 29:18-19.
[26] Génesis, 29:23.
[27] Génesis, 29:27-30.
[28] Deuteronomio, 24:1-3.
[29] Jueces, 21:5.
[30] Jueces, 21:10-23.
[31] Jueces, 21:10-23
[32] Génesis, 19:7-8.
[33] Jueces, 19:23.
[34] Lucas, 3:23-38. Aunque se trate de un asunto anecdótico, resulta difícil de entender que la lista de ascendientes de José según Lucas no coincida en aboluto con la lista correspondiente del evangelio de Mateo, pues en el caso de que una de ellas hubiera sido correcta la otra hubiera sido necesariamente incorrecta. De nuevo parece que el “Espíritu Santo” andaba algo despistado o desmemoriado cuando, según dicen los dirigentes de la secta, inspiró a los evangelistas.
[35] Lucas, 1:35.
[36] Levítico, 27:1-7.
[37] Pablo, Corintios, 4:3.
[38] Pablo, Corintios, 4:5.
[39] Pablo, Corintios, 4:7-10. La cursiva es mía.
[40] Pablo: Timoteo, 2:11-14.
[41] Pablo, I Corintios, 14:34-35.
[42] Génesis, 31:33-35.
[43] Judith, 10:4.
[44] Judith, 13:6-8
[45] Jueces, 5:24-26.
[46] Jueces, 16:19.
[47] J. M. Escrivá: Camino, aforismo 946.


miércoles, 24 de mayo de 2017

LA HOMOSEXUALIDAD DENTRO DEL CRISTIANISMO


Durante la brutal conquista de América, Los españoles  arrasaron con la jerarquía, los conocimientos ancestrales, la espiritualidad, respeto a la naturaleza, amor a la madre tierra de los habitantes de estas tierras.  El genocidio que hizo Hitler hacia los judíos, incluidos gitanos y personas homosexuales  queda corto con lo que hicieron los Españoles y la Iglesia Católica en América.  En nombre de Dios  asesinaron a millones de indígenas, violaron a las mujeres y de  las maneras más perversas torturaron hasta la muerte a  personas sexualmente diversas  que existían entre nuestros pueblos pre-colombinos.
Los grupos Protestantes no se queda atrás en cuanto a crueldad en contra nuestros indígenas. Prácticamente hicieron  lo mismo en las tierras de Norte América.

500 años después, son los mismos católicos y otros grupos que se denominan como los “verdaderos cristianos” que  están librando batallas por similares conquistas en cuanto a mantener el control sobre la sexualidad de las personas en base al miedo, al pecado y la culpa.

¿Puede el clero católico tener suficiente autoridad moral para condenar la homosexualidad, si se han pagado  millones de dólares obtenidos de sus fieles para tapar los delitos sexuales de curas católicos por abusos a menores?

¿Pueden hablar los cristianos en contra de la homosexualidad cuando la Biblia condena cualquier tipo de actividad  sexual de la cual la mayoría de cristianos la practica?

La gran mayoría de cristianos, fornica. Gran parte de hombres mantiene relaciones adulteras, pagan por sexo o tienen su amante. Gran parte de hombres ve con ojos de lujuria a la mujer.

En el lado oculto de la Iglesía Católica, el lado que la gente no quiere ver, ni que los mismos sacerdotes quieren dar a conocer, es que  la Iglesia Católica  como organización a lo largo de la historia, es la que más ha practicado la homosexualidad dentro de sus filas.

Acordémonos  de la infinita cantidad de mancebos que eran literalmente “donados” y abusados a los conventos desde la Edad Media hasta el siglo pasado. Recordemos también los famosos internados católicos  que fueron verdaderas Escuelas de homosexualidad latente, investigamos sobre la cantidad de homosexuales que están dentro de la Iglesia Católica debido a que no querían casarse,  investiguemos algunos de los filósofos eclesiásticos como Santo Tomas de Aquino, del que se conoce abiertamente su homosexualidad o San Juan de la Cruz , cuyos poemas hablan del amor entre dos hombres, aunque por tapar la homosexualidad de este Santo, pusieron al amado, y la amada, en este caso la amada era La Iglesia Católica, cuando vemos que los poemas hablan claramente de relaciones románticas y amorosas entre dos hombres. 


Aparte grandes organizaciones herméticas formadas solo por hombres y que han dominado los aspectos espirituales, económicos  y políticos del mundo han tenido prácticas homosexuales dentro de sus filas. Un ejemplo de ello fue la orden de los Templarios, que llegó a tener tanto poder que la única forma de terminar con ellos fue la acusación de que eran homosexuales. Prácticamente de allí, nace un repudio a la homosexualidad por parte de las religiones cristianas institucionalizadas, donde la Iglesia Católica, por causa de quedarse con el poder de los templarios, adujo que el pecado de sodomía era grave, debido a que con las relaciones anales se obtenía un gran placer. Desde allí incrementó más el odio contra los homosexuales, aduciendo que solo estos tenían relaciones anales, y que Sodoma fue castigada por este Dios iracundo , a causa de la sodomía, cuando gran parte de hombres heterosexuales tiene relaciones anales con sus parejas, o ellos mismos se introducen dildos en el ano para obtener placer ya que el Punto G esta ubicado en la parte interna de la próstata.
Antes de que se nos impusiera la religión católica, cristiana o sus derivados  Dioses masculinos en el cual odian a todo lo que es femenino,  gran parte de grupos humanos respetaba todas las diversidades sexuales presentes en cada ser. Hace 2500 años los griegos, macedonios, egipcios y romanos practicaban abiertamente la homosexualidad, desde Reyes a esclavos, al igual que lo practicaban las comunidades indígenas que Vivian en estas tierras antes de la llegada de los Europeos.

Es a partir de la creencia impuesta en las religiones monoteístas donde  Dios es hombre y  todo lo que le rodea es masculino,  inicia la misógina, el odio, desprecio y  minimización a la mujer, esto hace que también se inculque el odio y desprecio a todo lo femenino tanto en mujeres como hombres que tengan características de lo que la sociedad y religión han decidido como femenino, y a que tal como lo afirma el Apostol Pablo, en sus cartas, tan solo el hombre fue creado a imagen y semejanza de este Dios guerrero, la mujer fue creada del hombre. ( 1 de Corintios, 11)


Este odio no acaba a través de hacer de la religión un jugoso negocio en el cual ciertos personajes, sean pastores evangélicos o sacerdotes, para seguir ganando más dinero, poder , fama o admiración, escogen a los homosexuales como el chivo expiatorio de sus males interiores y pecados en el cual se crea toda esta fobia enfermiza basada en una lectura parcial, manipulada e incompleta de los libros que también por imposición nos ha dicho que son textos sagradas.


domingo, 21 de mayo de 2017

MENCIONES NEGATIVAS Y POSITIVAS SOBRE HOMOSEXUALIDAD EN LA BIBLIA




En toda la Biblia, hay 5 menciones negativas de la homosexualidad

PRIMERA

Génesis 19:1-11  "Los dos Ángeles llegaron a Sodoma por la tarde. Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó a su encuentro y postrándose rostro en tierra dijo. - Ea, señores, por favor, desviaos hacia la casa de este servidor vuestro. Hacéis noche, os laváis los pies y de madrugada seguiréis vuestro camino.
Ellos dijeron: - No: haremos noche en la Plaza. -  Pero tanto porfió con ellos, que al fin se hospedaron en su casa. Él les preparo una comida cociendo unos panes cenceños y comieron. No bien se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas, rodearon la casa desde el mozo hasta el viejo, todo el pueblo sin excepción.

Llamaron a voces a Lot y le dijeron: - ¿ Donde están los hombres que han venido donde ti esta noche? Sácalos, para que abusemos de ellos.  Lot salió donde ellos a la entrada, cerró la puerta detrás de sí, y dijo: - Por favor, hermanos, no hagáis esa maldad. Mirad aquí tengo dos hijas que aún no han conocido varón. Os las sacare y haced con ellas como bien os parezca; pero a estos hombres no les hagáis nada, que para eso han venido al amparo de mi techo.-  Mas ellos respondieron: - ¡Quita allá! ¿Uno que ha venido a avecindarse, va meterse el juez? Ahorra te trataremos a ti peor que a ellos. - y forcejaron con él, con Lot, de tal modo que estaban a punto de romper la puerta. Pero los hombres alargaron las manos, tiraron de Lot hacia sí, adentro de la casa, cerraron la puerta, y a los hombres que estaban a la entrada de  casa les dejaron deslumbrados desde el chico hasta el grande, y el mal se vieron para encontrar la entrada."


 Al leer todos los versículos, nos damos cuenta que no habla negativamente de la homosexualidad sino del pecado de la violación.

 Pero los expertos Bíblicos dicen que el mensaje principal y más importante de estos versículos es sobre la falta de hospitalidad de los Sodomitas.

 SEGUNDO Y TERCERO

 El Levítico menciona dos veces aspectos sobre la homosexualidad:
 El Levítico es una prevención contra los ritos paganos de la época. Entre estos ritos estaban los de la fertilidad humana y vegetal, que exigían orgías entre toda la familia. De ahí vienen los dos versículos sobre la homosexualidad insinuando que esto sería una impureza religiosa:

Levítico 18:22 "No te acostaras con varón como con mujer: es abominación." (Estas palabras se encuentran en el Código de Santidad del Levítico, un manual ritual para sacerdotes de Israel.)

 Levítico 20:13 "Si alguien se acuesta con varón, como se hace con mujer, ambos han cometido abominación: morirán sin remedio; su sangre caerá sobre ellos."

 Pero Levítico también tiene otras prohibiciones que hoy en día nadie las toma en cuenta:

* Se deben hacer ofrendas a Dios con sangre de animales
* Es abominación el comer cangrejos, almejas y cualquier pez que carezca de aletas y escamas.
* Es abominación comer cerdo, liebre o conejo
* Es prohibido afeitarse la cabeza y ponerse tatuajes
* Esta bien tener esclavos

Entonces, quien queda fuera de pecado?

CUATRO

De los 27 libros del Nuevo Testamento, solo Pablo hace mención al tema en dos circunstancias.

Romanos 1:27-. "Igualmente los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se abrazaron en deseos los unos por los otros, cometiendo la infamia de hombre a hombre, recibiendo en sí mismos el pago merecido de su extravió."
 La carta a los romanos fue escrita para los cristianos y gentiles residentes de Roma, quienes estaban acostumbrados a ver los excesos sexuales que ocurrían en el imperio Romano, como puede ser la orgías y la prostitución  y es esto lo que está condenando. Pablo ve el sexo entre múltiples hombres o mujeres como impuro, como lo ve el comer comidas prohibidas o la circuncisión.

CINCO

5.- I Corintios, 6:9-10  "¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni los impuros, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los ultrajadores, ni los rapaces heredarán el Reino de Dios."
            Según estos versículos el 99.9% de los humanos no heredaran el Reino de Dios.

 Nadie se explica cómo puede estar escrita la palabra "homosexual," siendo la Biblia un libro del siglo II cuando el término homosexual recién se lo comenzó a utilizar en el siglo XIX. La palabra original en griego se ha traducido en diferentes maneras, de acuerdo al traductor y la época: pervertida, sodomita, pederasta, persona de mala moral, homosexual. La versión Reina Valera dice a los afeminados y a los que se echan con varones, la versión Nacar-Colunga dice sodomitas. 

Desdichadamente algunas nuevas traducciones son peores, ya que usan la palabra "homosexuales." La Biblia católica de 1.974 hasta dice que quiere decir "homosexuales practicantes"

 La primera palabra malakos que ha sido traducida como "afeminado" o "suave," probablemente se refiere a alguien carente de disciplina o de control moral. La palabra malakos es usada en otras partes del Nuevo Testamento pero nunca con referencia a sexualidad.

 La segunda palabra arsenokoitai, que supuestamente es la que se traduce como homosexual, se la encuentra una vez en Corintio y una vez en Timoteo, pero no aparece en ningún otro texto de la época. Esta palabra viene de dos palabras griegas, cuyo significado son varones y camas respectivamente, con connotación sexual. Hay otras palabras griegas que eran usadas comúnmente para referirse a un comportamiento homosexual, pero no se las menciona en la Biblia. Muchos teólogos y estudiosos de la Biblia han llegado a la conclusión que el origen y el significado de la palabra homosexual en los Corintios es muy dudosa.

 En el Contexto más amplio de los Corintios, Pablo está preocupado por la prostitucion, por lo tanto puede ser que se refiera a la prostitucion masculina.

 En el mismo I Corintios 7:7 Pablo nos dice "mi deseo seria que todos los hombres fueran como yo; mas cada cual tiene de Dios su gracia particular. Unos de una manera, otros de otra."



Connotaciones Positivas Sobre La Homosexualidad En La Biblia

 Algo que muy poca gente conoce y muchas que las conocen lo han tapado, es que la Biblia también hace alusiones positivas de relaciones homosexuales o también hay versículos o temas que pueden asociarse con la homosexualidad.

 En el Viejo Testamento todo el libro de Ruth es una preciosa historia de amor entre dos mujeres. Irónicamente muchos pasajes de estas escrituras se usan durante las ceremonias de bodas heterosexuales.  Y "Ruth le contesto  (a Noemí) ! No me pidas que te deje y que me separe de ti! Iré a donde tu vayas y viviré donde tu vivas. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios." (Ruth 1:16)

 Otro relato bíblico es de David y Jonatán, ocurre en la época en que la relación varonil entre guerrero y amante era común y noble. El triangulo de pasión, celos e intrigas políticas entre Saúl, Jonatán y David es realmente una expresión de amor y un relato de lealtad entre personas del mismo sexo. (1 Samuel 18:1-5), hay encuentros furtivos ( 1 Samuel 20:1-23, 35-42) beso y lágrimas (1 Samuel 20:41) y el pacto de guerrero y amante que David mantiene hasta la muerte de Jonatan ( 1 Samuel 20: 12-17,42) Claramente se puede ver en esta historia que Jonatan era el amor de la vida de David.
 " Angustiado estoy por ti, Jonatan hermano mío! ! Con cuanta dulzura me trataste! Para mi tu cariño supero al amor de las mujeres ( 2 Samuel 1:26)

 " En acabando de hablar David a Saúl, el alma de Jonatan se apegó al alma de David, y le amó Jonatan como a sí mismo. Le retuvo Saúl aquel día y no le permitió regresar a casa de su padre. Hizo Jonatan alianza con David, pues le amaba como a sí mismo." (I Samuel 18: 1-3)

 "Se marchó el muchacho y David se levantó de junto a la loma y, cayendo sobre su rostro en tierra, se postró tres veces. Se abrazaron los dos y lloraron copiosamente. Dijo Jonatan a David: Vete en paz, ya que nos hemos jurado en nombre de Yahveh: "Que Yahveh esté entre tú y yo, entre mi descendencia y la tuya para siempre."» (I Samuel 20: 41-42)

 También hay el tema de los eunucos en la Biblia. El concepto de eunuco en la Biblia es muy genérico, incluye mujeres estériles, a los funcionarios gays de cortes extranjeras, a los sacerdotes, magos, así como también a varones castrados, y también varones que no tenían descendencia.
 Jesús habla de tres clases de eunucos: "Porque hay eunucos que nacieron del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres y hay eunucos que se hicieron tales a si mismo por el reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda." ( San Mateo 19:12)

 Entonces, analizando las palabras de Jesús, se pudiera pensar que los eunucos " hechos por los hombres" son los que fueron castrados y quienes " se hicieron tales a si mismo" son los célibes voluntarios. Pero que pasa con los que nacieron del seno materno?  Se esta refiriendo Jesús a los gays y lesbianas? Quien pueda entender, que entienda.

En Lucas 7:2-10 Un Centurión implora a Jesús que sane a su sirviente a quien quería mucho. La palabra original en griego, significa "esclavo amado", que usualmente se refería a una relación homosexual entre amo y esclavo. Jesús alaba la fe del Centurión y no condena la relación amorosa entre el y su esclavo amado.

 Jesús estableció solo dos principios fundamentales de moralidad y ambos involucran el amor. Hemos de amar a Dios sobre todas las cosas y hemos de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

 Para quienes dicen que no es moral

 Moral: Acciones con respecto al bien y al mal. Conjunto de facultades y valores de una persona o una colectividad que se considera éticamente aceptable.

 El bien y el mal es algo subjetivo de acuerdo a los principios y las tradiciones establecidas, los intereses de las comunidades, grupos o personas, los valores de sus líderes. Lo que para algunos es moralmente aceptado para otros no lo es. Por ejemplo:
*Para unos el divorcio es inmoral para otros no
*En los años 50 los bailes de Elvis Presley eran inmorales para unos, para otros no.
*La minifalda es para algunos una forma inmoral de vestir, para otros no.
*El aborto para algunos es inmoral, para otros no.
*Hace mucho tiempo la esclavitud era moralmente aceptada, hoy no lo es.
*Hace algún tiempo que la mujer trabaje era moralmente reprochado, ahorra no.
*Para muchos grupos la Unión libre es inmoral, para otros no.
*Para algunos la pintura de cuerpos desnudos es inmoral, para otros no.
*La iglesia prohibía y declaraba cualquier tipo de baile inmoral si no era reconocido y aprobado por el Papa.
* Para algunas autoridades una marcha gay es inmoral, para otros no.
Y así puedo seguir con cualquier tema que quieran, siempre hay una de cal y una de arena.


En Conclusión

Los actos sexuales no son ni buenos ni malos en si mismo. Se vuelven buenos o malos en términos del contexto y del espíritu que los anima. Eso depende de cada persona, sus creencias y sus valores.
Lo que podemos saber con certeza es que la homosexualidad no es anti natural, no es pecado ante Dios, no es inmoral. Está en nosotros con nuestros actos demostrar a la sociedad donde vivimos, que no nos avergonzamos de lo que somos, que no creemos que estamos cometiendo pecado alguno ni acto inmoral. Somos una minoría, como muchas en este mundo, que lo único que pedimos es el mismo respecto que se merece cualquier ser humano sin importar su género, su raza o su identidad sexual.

Por Francisco Javier
fraja61@hotmail.com